Cómo pintar un piso

A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de las pinturas aplicadas en paredes, cielos rasos y puertas por ejemplo, las películas de pintura aplícadas en “pisos” se encuentran permanentemente exigidas a fricciones generadas por el tránsito.

Este es el motivo principal por el cual resulta tan importante garantizar un excelente anclaje, asegurando que la adherencia de la pintura sea la adecuada para cada tipo de sustrato y que la misma no se desprenda. Contamos con dos tipos de pinturas para pisos, una en base acuoso (para uso domestico y polideportivo, de acabado semi mate y otra en base solvente para uso domestico exclusivamente en acabado brillante.

Referente a pintura para pisos al agua o solvente debemos tener presentes las siguientes consideraciones:

Usos: En exteriores e interiores, en base agua para pisos de hormigón, cemento, ladrillos, solados deportivos, canchas de paddle, papi-fútbol, tenis, etc;

Usos: En interior y exterior, en base solvente sobre superficies de madera, cemento y metal (pisos, escaleras, de uso domestico, etc.). No apto para tránsito vehicular.

La superficie a pintar debe estar limpia y seca: libre de grasa, aceite, cera, polvillo, hongos, humedad, pintura en mal estado (suelta, descascarada, ampollada, etc.), alcalinidad, óxido, etc. Las carpetas recientemente construidas tienen un alto grado de alcalinidad, por lo tanto se debe dejar transcurrir seis meses para asegurar un adecuado curado o realizar el Tratamiento Acido, que se aplica tanto en superficies nuevas como en superficies muy lisas.

La aplicación se realiza a rodillo con una dilución máxima del 10% dependiendo el tipo de producto a utilizar base solvente o acuosa. La cantidad de manos recomendable es de 2 a 3 según la absorción de la superficie. Es indispensable que la superficie esté exenta de alcalinidad.
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